La tala ilegal, los incendios
forestales, plagas y uso de suelo son los principales problemas endémicos que
desde hace más de medio siglo tiene vigencia en la degradación del
bosque.
19/07/2021
Honduras perdió en la última década más de
1,656,903 hectáreas, (15,569 kilómetros cuadrados) de bosque, producto de
múltiples y “graves problemas” que cada vez dejan en evidencia la magnitud del
daño incuantificable e irreversible, según estimaciones del Instituto de Conservación Forestal (ICF).
¿Qué les espera a las futuras generaciones si el problema
continúa en ascenso?, expertos alertan que, si los gobiernos no atienden los
problemas de raíz, los efectos empeorarán a gran escala, porque hasta ahora las
medidas que implementan para mitigar los efectos son temporales.
El país centroamericano se caracteriza por la
abundancia de recursos naturales y por la gran extensión de bosque, que
representa aproximadamente más 62,995 kilómetros cuadrados (km2) del territorio
nacional, equivalente al 56% de la extensión territorial del país, según el
mapa oficial del ICF en el año 2019.
Causas de la deforestación
Según el análisis de
sostenibilidad realizado en julio de 1997 por Lawrence Pratt y Gabriel
Quijandría las principales causas de la Deforestación en Honduras son la
ampliación de la frontera agrícola y/o pecuaria, la tenencia de la tierra, el
desarrollo de actividades de acuacultura, incendios forestales y el contrabando
transfronterizo.
Por otro lado, Deyvi
Josué Bonilla Anariba, en su tesis de maestría realizada en el 2018, mencionó
que “los cambios en preferencias y estilos de vida han generado cambios en las
demandas de la población, afectando la sostenibilidad y estabilidad de los
bosques”
Además, agregó que en el
periodo 2001-2013, en la región doce (municipios de El Paraíso y Francisco
Morazán) experimentaron una pérdida de cobertura forestal aproximadamente de
2,083 hectáreas por año.
El ICF sostiene que las
causas son la ausencia de políticas forestales o la
inaplicación y extemporaneidad al momento de su creación, Marcos legales
deficientes, institucionalidad débil, técnicas mal utilizadas, inequidad social
y una cultura forestal sin raíces.
Asimismo, en los
documentos que se obtuvieron mediante el Instituto de Acceso a la Información
Pública (IAIP), el ICF enfatiza que las causas directas de la deforestación y
como agregado la degradación de los bosques “se ha identificado la tala y
comercio ilegal de productos forestales, incendios y la extracción de leña para
energía”.
Ahora, se le suma
diversos problemas generados por plagas y enfermedades forestales,
que son de alta magnitud. De acuerdo al registro histórico del ICF 511,903.61
hectáreas de bosques se perdieron desde el 2010 al 2020.
Datos del ICF
determinan que los bosques hondureños están divididos en bosque latifoliado
(húmedo, bosque seco y manglares), aproximadamente 3.91 millones de hectáreas,
2.53 millones de hectáreas de bosque pinar (pino denso y pino ralo) y 0.16
millones de hectáreas de bosque mixto (robledales y pino). Además, el 87% de
los suelos son de vocación natural forestal y solamente el 13% son terrenos de
aptitud agrícola.
De acuerdo con el Centro
de Estudio para la Democracia (Cespad) el gorgojo descortezador está
entre los principales efectos de la deforestación en Honduras. Esta plaga no es
reciente, existe desde hace más de cinco décadas en Centro América, dejando
efectos negativos para el bosque y el medio ambiente.
Los gobiernos han
realizado intentos por hacerle frente a los efectos y no a las causas del
problema, por ejemplo: con la implementación de una “política forestal integral
y conjunta entre gobiernos locales, organizaciones y movimientos sociales de
las zonas afectadas”, detalla el informe de monitoreo del contexto de los
recursos naturales y resistencia comunitaria del 2015 de Cespad.
El departamento más
afectado por la plaga es Olancho, seguido por Francisco Morazán, Yoro y El
Paraíso. Entre 2013 y 2014 se perdieron 14,000 hectáreas de bosque,
principalmente el pino.
Para el Movimiento
Amplio por la Dignidad y la Justicia (MADJ), los bosques se han visto
fuertemente afectados “debido a las prácticas empresariales que han ido
surgiendo en los últimos años, como lo son las construcciones a gran escala en
zonas no aptas para vivir” y un claro ejemplo es la montaña del Merendón.
De acuerdo con las
declaraciones de Francisco Escalante, viceministro del ICF, del 2011 al 2020 se
perdieron aproximadamente 209,000 hectáreas de bosque por uso de suelo
(agricultura, ganadería, acaparamiento de tierra).
Impacto por incendios forestales
Los incendios
forestales han impactado los bosques de Honduras con 571,000 hectáreas
consumidas en la última década. Las causas son muchas, entre las más
importantes se encuentra el mal manejo de personas que trabajan la tierra y los
pirómanos que comienzan el fuego sin saber el impacto que esto causa en el
medio ambiente.
La falta de acciones de ordenamiento territorial
participativo, principalmente en zonas de frontera agrícola y la no utilización
de herramientas de ordenamiento accesible a poblaciones locales, propician un
incremento de los incendios forestales como parte de la roza, tumba y quema.
En un informe realizado en el Taller de Incendios
Forestales en Centroamérica se llegó a la conclusión que en Honduras ocurren
alrededor de 9,594 incendios forestales cada año, causando la pérdida de miles
de hectáreas de bosque. Según reportes del ICF, en lo que va del año 2021, los
departamentos más afectados por estas catástrofes son Francisco Morazán con 237
y Olancho 224 incendios.
Consecuencias de la
deforestación
Expertos
en el tema vinculan algunos problemas que se subsistan en el país como los
desbordamientos de ríos e inundaciones con la deforestación. Según explica
Héctor Orlando Portillo, biólogo de la Fundación de Ciencias para el Estudio y
Conservación de la Biodiversidad, “esto ocurre como consecuencia de la
deforestación en las partes altas, medias y bajas de las cuencas donde nacen
estos ríos. Uno de los factores para que esta acción se dé, es la problemática
social y económica de nuestra población, como consecuencia de la desatención de
los gobiernos que eternamente les han marginado”.
En un informe presentado por Brigadas
Internacionales de Paz Honduras (PBI), La deforestación detrás del impacto de
los huracanes, menciona los datos del Centro Agronómico Tropical de
Investigación y Enseñanza, en donde señala que “en los últimos ocho años se han
deforestado en Honduras alrededor de 1.2 millones de hectáreas.
Además, en la nota se incluye lo que
explicó a Radio Progreso el ingeniero especialista en Manejo y Gestión de
Catástrofes Naturales de Orden Hidrológico, Juan Mejía: “Honduras es un país
cuyo 77% de su geografía es montañosa, pero con la tala de árboles las montañas
han perdido su capacidad de retención de agua, va perdiendo su cobertura
boscosa, se producen deslizamientos, erosión y los ríos acaban arrasando todo
lo que encuentran a su paso. Esto es precisamente lo que ha pasado en el Valle
de Sula”.
Mejía agregó que las
grandes extensiones de monocultivos de arroz, caña de azúcar y, en menor
medida, banano han contribuido también a estos efectos. “Si las montañas del
centro y el occidente del país están debidamente reforestadas, los suelos van a
ser más resilientes y van a tener capacidad para retener el agua y luego ir
liberándola poco a poco”, comentó el ingeniero.
A la vez, señaló que “la
política forestal no solo tiene que ver con los precios de la madera; tiene que
ver con lo que los bosques significan para estas serranías”.
Asimismo, Miriam Miranda
dijo que “tenemos que exigir a las empresas depredadoras que están destruyendo
la naturaleza, que paren ya. A la vez, que argumento que como no se van a
desbordar todos estos ríos (refiriéndose a los de la costa norte si arriba),
donde las fuentes de agua, no solo vive gente, sino que hay proyectos que
destruyen los bosques”.
¿Qué se está haciendo?
Wilson Morales,
representante del ICF, detalló que uno de los métodos que actualmente están
implementando es la silvicultura; consiste en
el cultivo, cuidado y explotación del bosque de manera equilibrada.
Esta técnica es
aplicada en grandes extensiones de bosque para poder obtener los recursos que
las mismas ofrecen, pero de una manera en la cual se desarrolle una producción
continua y sostenible que no afecte de una forma negativa a la naturaleza.
Otra de las medidas que
han tomado las autoridades para prevenir la deforestación en el país ha sido la
implementación de programas y convenios que son promovidos desde el Estado para
hacerle frente a esta situación.
Uno de ellos es la
estrategia nacional contra la tala ilegal. Este programa tiene como finalidad
prevenir el aprovechamiento ilegal de los bosques, donde el ICF como
responsable del sector forestal, pueda fomentar el aprovechamiento legal de los
mismos por medio del cumplimiento en el marco de la Ley Forestal del
país.
Por otra parte, se creó
el Programa Nacional Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre (PRONAFOR),
que constituye una guía para la gestión forestal, protege áreas que son
importantes por ser hábitat de muchas especies de animales, además que son
ricas en plantaciones y se convierten en una especie de pulmón para la
población hondureña.
En aras de regenerar
algunas zonas afectadas, desde el año 2011 hasta la actualidad, se ha
desarrollado satisfactoriamente el Plan Nacional de Reforestación (PNR), que ha
servido para la emisión de más de 4, 021 certificados a diferentes propietarios
permitiéndoles ejecutar la plantación de varios tipos de plantas y árboles en
30,417.60 hectáreas a nivel nacional.
El PNR también ha
contribuido en la intervención de 120,000 hectáreas de tierra degradadas y
deforestadas, mediante acciones de restauración, manejo de regeneración natural
y certificación forestal en diferentes categorías de bosque.
Convenios Forestales
El Gobierno de Honduras
logró diferentes convenios forestales en los últimos 10 años para mejorar la
problemática de la deforestación. En 2013 firmaron el convenio AVA-FLEGT con la
Unión Europea para promover una mejor gobernanza de los bosques, evitando que
la madera y productos forestales de origen ilegal entren al mercado europeo.
En 2016 crearon un
convenio junto a la Fundación para el Desarrollo Integral del Departamento de
Olancho (Prolancho), tiene como fin, promover la conservación y manejo
sostenible del área protegida de vida silvestre “El Armador” y al mismo tiempo
fomentar la investigación científica, la educación ambiental y el manejo
racional de los recursos naturales.
Un año más tarde, el
Gobierno y la Asociación de Municipios de Honduras (AMHON), acordaron continuar
impulsando la gestión forestar a nivel municipal y mancomunado. De igual forma
en 2018 se unieron fuerzas con la Federación Hondureña de Cooperativas
Agroforestales (Fehcafor) para implementar estrategias de conservación que
impulsen el desarrollo.
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